martes, 27 de enero de 2009

SÉNECA - DE LA TRANQUILIDAD DEL ÁNIMO- A SERENO

CAPITULO 1
Haciendo de mí examen, en mí, oh amigo Sereno, se manifestaron unos vicios tan descubiertos que casi se podían cortar con la mano, y otros más escondidos y no continuados, sino que a ciertos intervalos volvían; y a éstos los tengo por molestísimos porque, como enemigos vagos, asaltan en las ocasiones, sin dar lugar a estar prevenidos como en tiempo de guerra, ni descuidados como en la paz. Hállome en estado (justo es confesarte la verdad, como a médico) que ni me veo libre de estas culpas que temía y aborrecía, ni me hallo de todo punto rendido a ellas. Véome en tal disposición, que si no es la peor, es por lo menos lamentable y fastidiosa. Ni estoy enfermo ni tengo salud, y no quiero que me digas que los principios de todas las virtudes son tiernos, y que con el tiempo cobran fuerzas; porque no ignoro que aun las cosas en que se trabaja por la estimación, como son las dignidades y la fama de elocuentes, con todo lo demás que pende de parecer ajeno, se fortifica con el tiempo, y así también las cosas que tienen verdaderas fuerzas, como las que se dejan sobornar con alguna vanidad, esperan a que poco a poco las de color la duración. Tras esto, recelo que la misma costumbre, que suele dar constancia a las cosas, no me introduzca más en lo interior los vicios. El prolongado hábito, así de bienes como de males, engendra amor. Cuál sea esta enfermedad del ánimo, perplejo en lo uno y en lo otro, sin ir con fortaleza a lo bueno ni a lo malo, no lo podré mostrar tan bien diciéndolo junto cuanto dividiéndolo en partes. Diréte lo que a mí me sucede; tú puedes dar nombre a la enfermedad.
Estoy poseído de una grande amor a la templanza; así lo confieso. Agrádame la cama no adornada con ambición; no me agrada la vestidura sacada del cofre y prensada con mil tormentos que la fuercen a hacer diferentes visos, sino la casera y común, en que ni hubo cuidado de guardarla ni le ha de haber en ponerla. Agrádame el manjar que no costó desvelo a mis criados, ni causó admiración a los convidados; y no me agrada el prevenido de muchos días, ni el que pasó por muchas manos, sino el ordinario y fácil de hallar, sin que en mi mesa se ponga cosa alguna de las que el precio subido atrae, sino las que en cualquier lugar se hallan, sin ser molestas a la hacienda y al cuerpo, y sin que sean tales y tantas que hayan de salir por la parte por donde entraron. Agrádanme el criado poco culto y el tosco esclavo, y la pesada plata de mi rústico padre, sin que en ella haya considerable hechura y sin que esté grabado el nombre del artífice. Agrádame la mesa no celebrada por la variedad de colores, ni la conocida en la ciudad por diferentes sucesiones de curiosos dueños, sino aquélla que baste para el uso, sin que el deleite ocupe ni la envidia encienda los ojos de los convidados. Pero después de estar agradado de estas cosas, me aprieta el ánimo el ver en otros gran cantidad de pajes y esclavos relumbrantes con el oro de las libreas, más bizarras que las de los míos. También me acongoja el entrar en una casa llena de riquezas y adornada con artesones dorados; y apriétame el lisonjero pueblo que de continuo corteja a los que disipan sus haciendas. ¿Qué diré de las fuentes que, trasparentes hasta lo hondo, se ven en los cenáculos? ¿Qué de los manjares exquisitos dignos del teatro? Lo que puedo decir es que viniendo yo de las remotas provincias de la frugalidad, me cercó con grande esplendor la demasía, haciéndome por todas partes una dulce armonía, con que titubeó algún tanto el escuadrón; pero contra él levanté con más facilidad el ánimo que los ojos, y con esto me retiré, no peor, pero más triste, no hallándome tan gustoso entre mis deslucidas alhajas, donde me acometió un tácito remordimiento, dudando si eran mejores las más costosas; y aunque ninguna de ellas me rindió, ninguna dejó de combatirme.
Agrádame seguir la fuerza de los preceptos, entrándome en medio de la republica; y aunque me da gusto de ponerme las insignias y honores de juez, no es por andar vestido de púrpura ni cercado de doradas varas, sino por estar más dispuesto para el socorro de mis amigos y allegados y al de todos los mortales. Puesto más cerca, sigo a Zenón, Cleantes y Crisipo, ninguno de los cuales se arrimó a la república, aunque ninguno de ellos dejó de encaminar a otros a ella. Cuando permito que mi ánimo no acostumbrado se acerque a los asuntos del pueblo, si acaso ocurre alguna cosa indigna o poco corriente (como es ordinario en la vida humana), o cuando las cosas a que se debe poca estimación me piden mucho tiempo, luego me vuelvo al ocio. Y como es más veloz la carrera a los cansados ganados cuando tornan a su casa, así a mi ánimo le agrada más el encerrar la vida entre las propias paredes. Nadie, pues, me usurpe un solo día, ya que no puede darme recompensa equivalente a tal pérdida. El ánimo estribe en sí mismo, estímese y no se embarace en ajenas cosas, ni haga aquéllas en que pueda intervenir el juez. Ame la tranquilidad que no se embaraza en cuidados públicos ni particulares; mas cuando la importante lección levantó el espíritu, y cuando los nobles ejemplos pusieron espuelas, se desea acudir a los tribunales para ayudar a unos con la abogacía y a otros con el favor; aunque parezca que éste no haya de ser de provecho para enfrenar la soberbia de quien sin razón se engríe por verse próspero. Yo tengo por más acertado en los estudios poner los ojos en la sustancia de las cosas, y que el lenguaje se acomode a ellas, proporcionándoles las palabras, de modo que a la parte donde ellas nos guiaren siga la oración sin demasiado cuidado. ¿Qué necesidad hay de adornar lo que no ha de durar muchos siglos? ¿Pretendes que los venideros no te pasen en silencio? Advierte, pues, que naciste para la muerte, y que el entierro con silencio tiene menos de molesto. Escribe alguna materia en estilo sencillo, y sea para ocupar el tiempo en beneficio tuyo y no para ostentación: menor trabajo basta a los que escriben para el tiempo presente. Cuando el espíritu se levanta de nuevo con la grandeza de algún pensamiento, luego se hace altivo en las palabras; porque al modo que aspira a cosas altas, procura hablar con altivez; y entonces, olvidado de la ley y del ajustado juicio, me dejo subir en alto, hablando con labios ajenos. Y para no discurrir con singularidad en cada cosa, digo que en todas me sigue esta enfermedad del entendimiento sano, y temo caer poco a poco en ella, y lo que más cuidado me da es el estar siempre colgado, a imitación del que va a caer, siendo esta indisposición mayor que la solicitud que de curarla tengo. Porque a las cosas domésticas las miramos amigablemente, siendo este favor perjudicial al juicio. Entiendo que muchos llegarían a la sabiduría de no persuadirse que ya la habían conseguido, y si en sí mismos no hubieran disimulado muchas cosas mirando las de otros con ojos despabilados y atentos. No pienses que con la adulación se destruyen solamente los negocios ajenos y no los propios. ¿Quién hay que tenga valor para decirse verdad a sí mismo? ¿Quién es el que, metido entre la multitud de aduladores, no se lisonjeó? Suplícote que si sabes algún remedio con que detener esta tormenta que padezco, me juzgues digno de que te deba la tranquilidad. Bien sé que los movimientos de mi ánimo no me son peligrosos, ni me acarrean cosa de inquietud; pero para declararte con un verdadero símil aquello de que me lamento, te digo que lo que me fatiga no es tempestad, sino fastidio. Líbrame, pues, de esta indisposición, y socorre al que padece a vista de tierra.

SÉNECA - DE LA VIDA BIENAVENTURADA

CAPITULO 1
Todos, oh hermano Galión, desean vivir bienaventuradamente; pero andan a ciegas en el conocimiento de aquello que hace bienaventurada la vida; y en tanto grado no es fácil el llegar a conocer cuál lo sea, que al que más apresuradamente caminare, desviándose de la verdadera senda y siguiendo la contraria, le vendrá a ser su misma diligencia causa de mayor apartamiento. Ante todas cosas, pues, hemos de proponer cuál es la que apetecemos, después mirar por qué medios podremos llegar con mayor presteza a conseguirla, haciendo reflexión en el mismo camino, si fuere derecho, de lo que cada día nos vamos adelantando, y cuánto nos alejamos de aquello a que nos impele nuestro natural apetito. Todo el tiempo que andamos vagando, sin llevar otra guía más que el estruendo y vocería de los distraídos que nos llama a diversas acciones, se consume entre errores nuestra vida, que es breve, cuando de día y de noche se ocupa en buenas obras. Determinemos, pues, a dónde y por dónde hemos de caminar, y no vamos sin adalid que tenga noticia de la parte a que se encamina nuestro viaje: porque en esta peregrinación no sucede lo que en otras, en que los términos y vecinos, siendo preguntados, no dejan errar el camino; pero en ésta el más trillado y más frecuentado es el que más engaña. En ninguna cosa, pues, se ha de poner mayor cuidado que en no ir siguiendo, a modo de ovejas, las huellas de las que van delante, sin atender a dónde se va, sino por dónde se va: porque ninguna cosa nos enreda en mayores males, que el dejarnos llevar de la opinión, juzgando por bueno lo que por consentimiento de muchos hallamos recibido, siguiendo su ejemplo y gobernándonos, no por razón, sino por imitación, de que resulta el irnos atropellando unos a otros, sucediendo lo que en las grandes ruinas de los pueblos, en que ninguno cae sin llevar otros muchos tras sí, siendo los primeros ocasión de la pérdida de los demás. Esto mismo verás en el discurso de la vida, donde ninguno yerra para sí solo, sino que es autor y causa de que otros yerren, siendo dañoso arrimarse a los que van delante. Porque donde cada uno se aplica más a cautivar su juicio que a hacerle, nunca se raciocina, siempre se cree; con lo cual el error, que va pasando de mano en mano, nos trae en torno hasta despeñamos, destruyéndonos con los ejemplos ajenos. Si nos apartáremos de la turba, cobraremos salud, porque el pueblo es acérrimo defensor de sus errores contra la razón; sucediendo en esto lo que en las elecciones, en que los electores, cuando vuelve sobre sí el débil favor, se admiran de los jueces que ellos mismos nombraron. Lo mismo que antes aprobamos, venimos a reprobar. Que este fin tienen todos los negocios donde se sentencia por el mayor número de votos...
continúa aca

jueves, 22 de enero de 2009

Otra vida





Hablando de la universidad, es todo cierto, no hay nada igual a ir a la universidad y compartir con otras personas la misión de ser alguien adulto con el mismo interés por crecer, muchos nos desviamos por el camino, y de 50 que eramos ahora hay 20, entre los que sacaron, lo que se arrepitieron y los que no tuvimos otro remedio, se nos fue una epoca muy chida, pero no hay nada como la Escuela de Artes, yo podré ahora empezar la carrera en otra universidad, pero ya soy grande, ya no será el mismo desmadre de cuando eres casi adulto pero aun adolescente, yquieres hacerte el adulto, te sientes dueño de la carretera, de las calles, sientes que tienes la razón, haces sociedades con tus amigos pensando que cuando termines la carrera cambiaras el mundo, porque tu eres lo que el mundo estaba esperando, piensas que serás rico y famoso, conocido y admirado al terminar, y ya te sientes así a las dos semanas. Tienes clase de 5 horas , con profesores que hablan y hablan... y aun así te fascina realizar las tareas... hacer ensayos, porque es lo que te gusta.

Ni que decir de los amigos, te sientes con la libertad de plantarles un beso en la mejilla, un abrazo, de contarles tu vida, de proponerles hacer esas cosas que de adolescente jamás te atreviste, ya manejas aun auto con libertad, ya vas a cualquier lado y los adolescentes son unos niños tontos y los adultos unos amargados... era genial esa epoca.
Los extraño amigos !!!

LO QUE DEBES SABER DE LA UNIVERSIDAD...

1. No importa cuan tarde sea tú primera clase, igual te la vas a dormir.
2. Vas a cambiar completamente y no te darás cuenta.
3. Puedes amar a varias personas de manera diferente.
4. Los alumnos de la universidad también tiran avioncitos y cachos de papel durante la clase, esconden las mochilas....y si... también dibujan pendejadas en los cuadernos.
5. Si vas a clases con zapatos, te preguntarán por qué andas tan elegante
6. Cada reloj del edificio muestra una hora diferente.
7. Si eras inteligente en la prepa, es ya pasado…
8. No importa todo lo que aprendiste al salir del colegio, irás a las fiestas de la universidad, aunque sea la noche anterior al exámen final.
9. Te puedes saber toda la materia y te irá mal en el examen.
10. Tu casa es el lugar preferido para ir de visita.
11. Puedes no saber nada de la materia y sacarte un 10 en el examen.
12. La mayor parte de la educación es adquirida fuera de las salas de clase.
13. Si nunca tomaste, vas a tomar.
14. Si nunca fumaste, vas a fumar.
15. Si nunca tiraste, vas a tirar.
16. Si no haces nada de esto (puntos 13, 14, 15) nunca más en la vida lo harás, a menos que entres de nuevo a la universidad.
17. Te vas a transformar en una de esas personas que tus padres te aconsejaron alejarte de ellas.
18. Sentir depresión, soledad y tristeza son exquisiteces de quien no tiene nada que hacer.
19. Siempre prometeras que el próximo semestre estudiarás más y festejaras menos pero siempre ocurrirá lo contrario.
20.Las únicas cosas que valen la pena en la Universidad son los amigos que conocerás.
21. No verás la hora de terminar la universidad.
CUANDO TERMINA LA UNIVERSIDAD, LAS SEÑALES DE QUE YA NO ESTAS EN ELLA SUCEDEN CUANDO:
1. Tu música pereferida la escuchas cuando vas en el ascensor.
2. Andas con paragüas y te preocupas por la predicción del tiempo.
3. Tus amigos se casan y se divorcian en lugar de andar y terminar.
4. Tus vacaciones disminuyen de 130 días a 15 días al año.
5. Los jeans y camisetas ya no son considerados vestimenta.
6. Eres tu el que llama a la policía porque los vecinos no bajan el volumen de la música.
7. Ya no sabes a que hora cierran los autoservicios.
8. Dormir en el sillón te da dolor de espalda.
9. Vas a la farmacia a comprar analgésicos, antiácidos y no condones o pruebas de embarazo.
10. Te tomas el desayuno a la hora del desayuno.
11.Más del 90% del tiempo que pasas frente a la pc de verdad estás trabajando.
12. Ya no tomas solo en casa antes de salir para economizar antes del antro.
la Universidades chida, no?

miércoles, 21 de enero de 2009

ocio

No estoy pensndo en nada , no quiero hacer nada, toy frente a la pc buscando de que hablar, buscando algo para leer, algo que hacer, muchas opciones no tengo, muchas ganas tampoco, quiero una silla más comoda, quiero menos calor... quiero querer hacer algo, o quiero tv, no quiero ruido, no quiero musica... no quiero jugar, este ocio infernal que acapara mis horas de vida en espera de algo para hacer, y querer, y poder. Sobre todo...

lunes, 12 de enero de 2009

deseos

Lo que realmente desea una persona es vida y salud, una buena vida claro, una buena salud , pero cuando casi no hay salud una salud a medias cae bien, o una vida, como se escapa la vida, y el tiempo nos tortura indicandonos cuando tiempo nos queda, cuantos segudos ya pasaron ... y si viesemos la vida sería como un chorro de agua que se nos escapa de las manos... por eso lo único que deseo es salud, y vida... con eso yo me encargo de lo demás...